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Espacios de trabajo en casa: el home office que inspira productividad y bienestar

El teletrabajo llegó para quedarse y el espacio de trabajo en casa merece el mismo nivel de atención que cualquier otro espacio del hogar. Un home office bien diseñado hace que trabajes mejor y quieras trabajar.

Hernán Carquín

Hernán Carquín

Fundador · Mimbres de Chimbarongo

El teletrabajo llegó para quedarse

El teletrabajo llegó para quedarse y el espacio de trabajo en casa merece el mismo nivel de atención que cualquier otro espacio del hogar. Un home office bien diseñado hace que trabajes mejor y quieras trabajar.

El trabajo desde casa, que se aceleró durante la pandemia, no fue un cambio temporal: fue un cambio permanente. Y este cambio, que afectó a millones de personas, transformó una necesidad: la de tener, en casa, un espacio de trabajo digno. No la mesa de la cocina, no el sofá, no un rincón improvisado: un espacio diseñado, pensado, creado para trabajar.

Y este espacio, cuando se diseña con criterio, no solo mejora la productividad: mejora el bienestar. Porque el trabajo, que ocupa gran parte de nuestra vida, debe hacerse en un espacio que nutra, no que agote. Y el home office bien diseñado, con sus materiales naturales, su luz, y su calidez, es un espacio que nutre.

Los principios del home office bien diseñado

La ergonomía

La ergonomía es, sin duda, el principio más importante del home office. Porque el trabajo, cuando se hace durante horas, exige un cuerpo bien posicionado. Y la ergonomía, bien aplicada, previene lesiones, reduce la fatiga, y mejora la concentración.

La silla: la silla, en el home office, es la inversión más importante. Una silla ergonómica, que soporte la espalda, que permita moverse, que sea cómoda. La silla que, aunque cara, es inversión en salud.

La mesa: la mesa, a la altura correcta, que permita trabajar con los brazos en posición neutral. La mesa que, además de ergonómica, es bella.

La pantalla: la pantalla, a la altura de los ojos, a la distancia correcta. La pantalla que previene el dolor de cuello y la fatiga visual.

La luz natural

La luz natural es, para el home office, esencial. Porque el trabajo, cuando se hace bajo luz natural, es menos fatigoso. Y la luz natural, además de funcional, es saludable: regula el ritmo circadiano, mejora el estado de ánimo, y reduce el estrés.

La posición: el escritorio, cerca de una ventana, pero no de espaldas ni de frente. La luz que entra desde un lado, que ilumina sin reflejar.

Las cortinas: las cortinas que regulan la luz, que permiten controlarla según la hora del día. Las cortinas que protegen del sol directo sin oscurecer.

El descanso visual: la vista al exterior, que permite descansar la vista. La ventana que, además de dar luz, da descanso.

Los materiales naturales

Los materiales naturales, en el home office, no son un lujo: son una necesidad. Porque el trabajo, que exige concentración y bienestar, se beneficia de los materiales naturales. La madera, el mimbre, la piedra: los materiales que calman, que nutren, que no agotan.

La madera: el escritorio de madera, que es cálido al tacto. La madera que, a diferencia del vidrio o el metal, no frío.

El mimbre: la silla de mimbre, con su tejido flexible. El mimbre que, además de bello, es cómodo para el trabajo.

La cerámica: los objetos de cerámica, los portaminutos, los detalles. La cerámica que aporta el carácter artesanal.

El orden

El orden, en el home office, es esencial. Porque el desorden, que distrae y agota, perjudica el trabajo. Y el orden, bien diseñado, no es rígido: es funcional.

El almacenaje: el almacenaje, que mantiene el escritorio despejado. Los estantes, los cajones, los cestos que guardan lo que no se usa.

La edición: la edición radical, que elimina lo innecesario. El escritorio con solo lo esencial, sin acumulación.

La separación

La separación, entre el espacio de trabajo y el espacio de descanso, es importante. Porque el trabajo que se hace en el espacio de descanso, y el descanso que se hace en el espacio de trabajo, se confunden. Y esta confusión perjudica tanto al trabajo como al descanso.

La habitación dedicada: el home office, si hay espacio, en una habitación dedicada. La habitación que se cierra, que se separa, que permite "ir a trabajar" y "salir del trabajo".

La zona dedicada: el home office, si no hay habitación, en una zona dedicada. La zona que, aunque no se cierre, se distingue visualmente.

Los elementos del home office

El escritorio

El escritorio es, sin duda, el elemento central del home office. Y la elección del escritorio —su tamaño, su material, su diseño— define, en gran medida, el espacio.

El tamaño: el escritorio del tamaño adecuado para el espacio y para el trabajo. Un escritorio demasiado pequeño no permite trabajar cómodamente; uno demasiado grande ahoga el espacio.

El material: la madera es el material ideal del escritorio. Cálida, durable, y con la belleza del grano. La madera que, además de bella, es práctica.

La forma: la forma del escritorio, que puede ser recta, en L, o ajustable. La forma que mejor se adapta al espacio y al trabajo.

La silla

La silla es, quizás, el elemento más importante del home office. Porque el trabajo, que se hace sentado durante horas, exige una buena silla. Y la silla, bien elegida, es inversión en salud y en productividad.

La ergonomía: la silla ergonómica, que soporta la espalda, que permite moverse. La silla que previene lesiones y reduce la fatiga.

El mimbre: la silla de mimbre, con su tejido flexible, es una opción bella. El mimbre que, aunque no es la silla ergonómica de oficina, es cómodo y cálido.

La combinación: la silla ergonómica para el trabajo intensivo, la silla de mimbre para la lectura y el descanso. La combinación que responde a las distintas necesidades.

La iluminación

La iluminación del home office es esencial. Y no solo la luz natural: la luz artificial, que complementa cuando la natural no basta.

La luz general: la luz general, que ilumina el espacio. La luz cálida que hace que el home office se sienta acogedor.

La luz de tarea: la luz de tarea, sobre el escritorio, que ilumina el trabajo. La lámpara de escritorio que permite ver sin fatigar.

La luz natural: la luz natural, cerca de la ventana. La luz que es, en el home office, la más importante.

El almacenaje

El almacenaje, en el home office, mantiene el orden. Y el orden, como dijimos, es esencial para el trabajo.

Los estantes: los estantes abiertos, para los libros y los objetos. Los estantes que, además de funcionales, son decorativos.

Los cajones: los cajones cerrados, para los papeles y los objetos. Los cajones que guardan lo que no se muestra.

Los cestos: los cestos de mimbre, para los objetos varios. Los cestos que aportan el carácter artesanal.

La vegetación

La vegetación, en el home office, no es decorativa: es funcional. Porque las plantas, como ha documentado la ciencia, mejoran la concentración, reducen el estrés, y aumentan el bienestar. Y el home office, que es un espacio de trabajo, se beneficia de estas plantas.

Las plantas: las plantas en el escritorio, en los estantes, en el suelo. Las plantas que aportan el verde y la vida.

La selección: las plantas adecuadas para la luz y el espacio del home office. Las plantas que prosperarán, no las que sobrevivirán.

Los objetos artesanales

Los objetos artesanales, en el home office, aportan el carácter que los objetos industriales no tienen. Y este carácter, en un espacio de trabajo, es profundamente importante. Porque el trabajo, que puede ser repetitivo y monótono, se humaniza con los objetos artesanales.

La cerámica: el portaminutos de cerámica, el portalápices de cerámica. Los objetos artesanales que aportan el wabi-sabi.

El mimbre: el cesto de mimbre, la lámpara de mimbre. Los objetos de mimbre que aportan la calidez y la textura.

La madera: los objetos de madera, los detalles. Los objetos que aportan la naturalidad.

El home office como espacio de bienestar

La rutina

El home office bien diseñado se vuelve parte de la rutina. Es donde se trabaja, donde se concentra, donde se produce. Y esta rutina, la rutina de trabajar en un espacio bello, eleva el trabajo.

La transición

El home office bien diseñado permite la transición. La transición entre el descanso y el trabajo, entre lo personal y lo profesional. Y esta transición, cuando el espacio lo permite, hace que el trabajo sea más sano.

El descanso

El home office bien diseñado permite el descanso. El descanso que, durante el trabajo, es esencial. La silla de mimbre para leer, la ventana para mirar, el espacio para alejarse del escritorio.

El home office que inspira

El home office, cuando se diseña bien, no solo es funcional: es inspirador. Es un espacio que, además de permitir el trabajo, lo nutre. Que, además de ser ergonómico, es bello. Que, además de ser ordenado, es cálido. Y este espacio, que es a la vez funcional y bello, hace que el trabajo desde casa sea, no solo posible, sino disfrutable.

El home office con su escritorio de madera, su silla de mimbre, sus plantas, y sus objetos artesanales es, quizás, la expresión más completa del espacio de trabajo en casa. Es el espacio que, cuando se diseña con criterio, no solo cumple su función: la supera. Se vuelve un espacio donde el trabajo es, simultáneamente, productivo y humano. Y esta humanización del trabajo, en el fondo, es lo que el home office bien diseñado logra.

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