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Arquitectura Interior12 min de lectura4 vistas

El arte del espaciado: cómo el vacío puede ser el mejor elemento decorativo

En decoración, lo que no está importa tanto como lo que está. El espacio vacío no es ausencia: es presencia. El descanso visual que hace que cada pieza que sí existe brille más.

Hernán Carquín

Hernán Carquín

Fundador · Mimbres de Chimbarongo

Lo que no está importa tanto como lo que está

En decoración, lo que no está importa tanto como lo que está. El espacio vacío no es ausencia: es presencia. El descanso visual que hace que cada pieza que sí existe brille más.

El espacio vacío, en el diseño de interiores, es a menudo subestimado. Se llena, se amontona, se saturan los espacios con objetos, muebles, decoraciones. Y, sin embargo, el espacio vacío es, quizás, el elemento más poderoso del diseño. Porque el espacio vacío, que es la ausencia, es también presencia. Es el descanso visual que permite que cada pieza brille. Es el silencio que hace que la música se escuche. Es el vacío que da sentido al lleno.

Y este vacío, cuando se respeta, produce belleza. Y esta belleza, que es el fruto del espaciado, es lo que hace que los espacios, cuando se editan con criterio, sean más impactantes. El arte del espaciado, por lo tanto, no es la ausencia de diseño: es, en el sentido más pleno, el diseño más sofisticado.

Los principios del espaciado

La edición

La edición es, quizás, el principio más importante. Porque el espaciado, que requiere editar, es esencial. Y esta edición, que elimina lo innecesario, es la base.

La eliminación: la eliminación, de lo innecesario. La eliminación que, con su criterio, simplifica.

La selección: la selección, de lo esencial. La selección que, con su criterio, curaduría.

La moderación: la moderación, de los elementos. La moderación que, con su medida, equilibra.

El espacio negativo

El espacio negativo es, en el espaciado, esencial. Y este espacio, que es el vacío, es la base.

El vacío: el vacío, que se respeta. El vacío que, con su ausencia, presencia.

El descanso: el descanso, visual. El descanso que, con su espacio, respira.

El equilibrio: el equilibrio, entre lleno y vacío. El equilibrio que, con su medida, armoniza.

La proporción

La proporción es, en el espaciado, esencial. Y esta proporción, que es la relación entre los elementos, es la base.

La relación: la relación, entre los elementos. La relación que, con su proporción, equilibra.

La escala: la escala, de los elementos. La escala que, con su tamaño, acomoda.

La armonía: la armonía, de las proporciones. La armonía que, con su equilibrio, unifica.

La jerarquía

La jerarquía es, en el espaciado, esencial. Y esta jerarquía, que ordena los elementos, es la base.

El orden: el orden, de los elementos. El orden que, con su jerarquía, organiza.

La importancia: la importancia, de cada elemento. La importancia que, con su jerarquía, destaca.

El foco: el foco, que se crea. El foco que, con su jerarquía, atrae.

Los beneficios del espaciado

El impacto visual

El impacto visual, como beneficio del espaciado, es esencial. Y este impacto, que hace que cada pieza brille, es la base.

El brillo: el brillo, de cada pieza. El brillo que, con su espacio, destaca.

La presencia: la presencia, de cada pieza. La presencia que, con su espacio, aumenta.

El impacto: el impacto, de cada pieza. El impacto que, con su espacio, maximiza.

La calma

La calma, como beneficio del espaciado, es esencial. Y esta calma, que produce el vacío, es la base.

La serenidad: la serenidad, del espacio. La serenidad que, con su vacío, calma.

El descanso: el descanso, visual. El descanso que, con su espacio, relaja.

El orden: el orden, del espacio. El orden que, con su edición, pacifica.

La claridad

La claridad, como beneficio del espaciado, es esencial. Y esta claridad, que produce la edición, es la base.

La simplicidad: la simplicidad, del espacio. La simplicidad que, con su esencialidad, clarifica.

La legibilidad: la legibilidad, del espacio. La legibilidad que, con su orden, facilita.

La esencia: la esencia, del espacio. La esencia que, con su edición, revela.

Las estrategias del espaciado

La regla del tercio

La regla del tercio, como estrategia, es esencial. Y esta regla, que equilibra el espacio, es la base.

El equilibrio: el equilibrio, del espacio. El equilibrio que, con su tercio, armoniza.

La proporción: la proporción, del espacio. La proporción que, con su tercio, mide.

La composición: la composición, del espacio. La composición que, con su tercio, organiza.

La regla de la imparidad

La regla de la imparidad, como estrategia, es esencial. Y esta regla, que dinamiza el espacio, es la base.

El número impar: el número impar, de elementos. El número que, con su imparidad, dinamiza.

El equilibrio asimétrico: el equilibrio asimétrico, del espacio. El equilibrio que, con su asimetría, enriquece.

La tensión: la tensión, del espacio. La tensión que, con su imparidad, energiza.

La regla del vacío

La regla del vacío, como estrategia, es esencial. Y esta regla, que respeta el vacío, es la base.

El vacío: el vacío, que se respeta. El vacío que, con su ausencia, presencia.

El espacio: el espacio, que se preserva. El espacio que, con su vacío, respira.

El descanso: el descanso, que se crea. El descanso que, con su vacío, relaja.

El mimbre y el espaciado

La pieza única

El mimbre, como pieza única, se beneficia del espaciado. Y este beneficio, que hace que el mimbre brille, es esencial.

El sillón: el sillón de mimbre, como pieza única. El sillón que, con su espacio, destaca.

La lámpara: la lámpara de mimbre, como pieza única. La lámpara que, con su espacio, brilla.

El objeto: el objeto de mimbre, como pieza única. El objeto que, con su espacio, presencia.

La textura

El mimbre, con su textura, se beneficia del espaciado. Y este beneficio, que hace que la textura brille, es esencial.

La riqueza: la riqueza, de la textura. La riqueza que, con su espacio, destaca.

El detalle: el detalle, de la textura. El detalle que, con su espacio, se aprecia.

La artesanía: la artesanía, de la textura. La artesanía que, con su espacio, se valora.

La calidez

El mimbre, con su calidez, se beneficia del espaciado. Y este beneficio, que hace que la calidez brille, es esencial.

El tono: el tono, cálido del mimbre. El tono que, con su espacio, acoge.

La luz: la luz, que el mimbre filtra. La luz que, con su espacio, transforma.

La atmósfera: la atmósfera, que el mimbre crea. La atmósfera que, con su espacio, envuelve.

El vacío como presencia

El espacio vacío, en el fondo, es presencia. Y esta presencia, cuando se respeta, produce belleza, calma, y claridad. Y estos tres efectos, que son los frutos del espaciado, son lo que hace que los espacios, cuando se editan con criterio, sean más impactantes.

El mimbre de Chimbarongo, como material que se beneficia del espaciado, es uno de los mejores aliados del arte del vacío. Y las piezas de mimbre, que brillan con el espacio, son la prueba de que el vacío es, en el sentido más pleno, el mejor elemento decorativo. El arte del espaciado, cuando se practica con criterio, es, en el sentido más pleno, el diseño más sofisticado. Y este diseño, que respeta el vacío, es lo que hace que los espacios sean, cuando se editan, más bellos, más calmos, y más claros.

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